Si alguna vez has visto a un ave de plumaje oscuro posada sobre una roca con las alas extendidas hacia el sol, es probable que te hayas topado con el Cormorán Orejudo (Nannopterum auritum). Antiguamente clasificado como Phalacrocorax auritus, este experto pescador es una figura icónica en los humedales de Norteamérica.
¿Qué lo hace especial para un Birdwatcher?
Para quienes disfrutan del birdwatching, identificar a un ejemplar de Nannopterum auritum es un ejercicio fascinante de observación de detalles estacionales:
Sus famosas "orejas": Su nombre científico, auritum, deriva del latín "con orejas". Esto se debe a las dos crestas rizadas que le crecen temporalmente durante la temporada de cría. Dependiendo de la subespecie, estas pueden ser blancas o negras.
Ojos de esmeralda: De cerca, su mirada es hipnótica. Poseen unos ojos de un azul aguamarina brillante que contrastan con su rostro naranja intenso.
Plumaje "no impermeable": A diferencia de los patos, sus plumas no repelen totalmente el agua. Esto les permite ser menos pesados y sumergirse con mayor rapidez para pescar, pero les obliga a pasar largas horas "secándose" al sol con las alas abiertas.
Curiosidades que te sorprenderán
Pescadores de profundidad: Pueden sumergirse hasta 24 pies (unos 7 metros) y aguantar la respiración hasta por 70 segundos mientras persiguen peces bajo el agua.
Arquitectos eclécticos: Sus nidos suelen ser estructuras voluminosas hechas de ramas, pero no es raro encontrar en ellos hilos de pescar, trozos de red o incluso plásticos que recogen del entorno.
Viejos conocidos: Aunque el promedio de vida es de unos 6 años, se han registrado ejemplares que han vivido casi 24 años.
Estatus de protección y conservación
A día de hoy, el Cormorán Orejudo está clasificado como una especie de Preocupación Menor (Least Concern) según la Lista Roja de la UICN.
Tras décadas de declive en el siglo XX debido al uso de pesticidas como el DDT, sus poblaciones se han recuperado de manera espectacular, creciendo aproximadamente un 2.6% anual en las últimas décadas. En Estados Unidos y otros países firmantes, esta ave está protegida por la Ley del Tratado de Aves Migratorias (MBTA), lo que prohíbe capturarlos o dañarlos sin permisos especiales del U.S. Fish and Wildlife Service.
A pesar de su éxito poblacional, a veces enfrentan conflictos con la industria pesquera y acuícola debido a su gran apetito, lo que genera debates constantes sobre su gestión en ciertas regiones.
Autor: Moreno Villarroel
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